martes, 27 de noviembre de 2012

El tiempo avanza en espiral / Notas.


El tiempo avanza en espiral, y el futuro está contenido en cada interpretación del pasado desde el presente. El sábado 17 de noviembre el espacio donde desarrollamos íntimamente nuestras sesiones se transformaba para dar paso a personas ajenas al grupo, la mayoría curiosas por ver parte de lo que sea que hubieramos estado haciendo tanto tiempo ahí metidos. Sin embargo, “no habíamos preparado nada”, y esa incertidumbre parecía notarse en el ambiente general. Los participantes en el laboratorio se relacionan en torno a la Cía Teatrejo, pero han encontrado con esta experiencia, para bien y para mal, otro entorno en el que concebir esas relaciones y quizás rediseñarlas. En todo esto hay una doble paradoja: por un lado, algo en mi interior que me dice (me ha dicho siempre) que este tipo y forma de trabajo los aprendí esencialmente aquí, en el entorno de Teatrejo, que se fueron conmigo y que todo lo que ha llegado después ha venido a desarrollar ese primer conocimiento, bien reforzándolo, bien dinamitándolo, generando nuevos vacíos para su crecimiento, igual que se poda una planta para que rebrote. Y al margen de las palabras está la primera entrada al espacio (algo por lo que ya merece la pena abrir una clase). Ver cómo cada ejercicio en concreto se esfuma, se arruga o queda en segundo plano. Cómo comienza a funcionar como excusa. Sobre él destacan de alguna nueva manera otra presencia y energía.

Antes de.

No se si la idea de santidad (entendida del modo más aséptico que puedo imaginar) tiene que ver con ser uno y varios a la vez. Pero esa presencia y energía son singulares y plurales. Cada cuerpo, cada conciencia, cada uno, con una versión irrepetible de ambas, tomadas de una presencia y energía global, o al revés, creando la globalidad a partir de cada uno.

He ahí una de las preguntas que abre este trabajo y que se nos cae por los bordes del escenario. ¿Hasta dónde el grupo conforma la individualidad? ¿Qué es anterior? O ¿qué pequeños cambios individuales reconfiguran el conjunto hasta el punto de transformarlo por completo y ser éste quien revierte su influencia en cada exploración? Digamos que tenemos materia para discutir largamente. Y aunque muchas preguntas son las que teníamos antes de empezar este laboratorio, en el que entramos para otra cosa, para el teatro, (pero, ¿es el teatro otra cosa?) ahora tenemos una nueva experiencia, transitada dentro y fuera del aula, escrita en el cuerpo.


Por concretar dificultades, a las propias del trabajo se suma muy oportunamente el hecho de que la mayoría de personas participantes en el laboratorio son elementos de otros conjuntos, dentro del colectivo de colectivos que es Teatrejo. Desembarazarse de roles preestablecidos fue uno de los cometidos de este trabajo, a veces muy placentero, otras, no tanto. Actuar desde ahí, desde algo que podríamos llamar inflorme y, por tanto, maleable, del propio cuerpo y de la relación con el otro. Por supuesto, el caso de Manolo es el ejemplo más evidente de disfrute, al despojarse de otro Manolo. El profesor, director y eterno obrero de una Torre de Babel donde no siempre se habla el mismo idioma, pero en la que hay que entederse.

Hace falta mucha predisposición y mucha honestidad. A veces, incluso, valor. Porque lo único que no es verdadero en ese reenfrentamiento es el re. En ese volver a, descubrimos justo el abismo de la inexistencia de un volver, su imposibilidad. Siempre, siempre una primera vez. Lo único seguro es la deriva. Y aquí, entre cuatro paredes, la inestimable predisposición a asumir esta circunstancia.


Como moléculas, como células que funcionan formando un tejido que tal vez desconocen, desde fuera parece necesario mirar primero el todo, ese tejido, para explorar más adentro, separar sus unidades y, perdida, olviada o trascendida la forma inicial, juntarlas las nuevas unidades, ya purgadas, en un ambiente propicio. Dejarlas hacer(se) y ver qué nuevos tejidos se pueden formar con los mismos hilos, que, disgregados y vueltos a poner en su sitio, han dejado necesariamente de ser los que eran. Un trabajo sutil pero duro, duro pero sutil, que me confirma alegremente dos de las intuiciones que fueran motores de este proyecto: la aplicabilidad de este laboratorio como proceso para encontrar material real sobre el que trabajar (puliendo y seleccionando) para conseguir piezas escénicas originales, basadas o no en obras previas. Asimismo, su utilidad fuera del ámbito artístico (que no creativo) para cuestionar constructivamente, en combinación con los ámbitos de la psicología y la sociología, grupos de trabajo, colectivos sociales y/o étnico-culturales y, por defecto, cualquier tipo de asociacionismo.

Este segundo gran abanico de posibilidades, aún en las antípodas de nuestras exploraciones, pero apuntado desde su inicio, resulta ser algo que tampoco aprendí muy lejos de donde he venido a realizar este laboratorio. En efecto, me sería del todo imposible haber llegado a estas ideas sin unos cimientos bien labrados en todo lo vivido desde adolescente, hace ya tanto, en los alrededores de toda la movida de Juventud en Los Realejos, sobre todo considerando que junto a otros mil valores y experiencias, ahí uno conoce en toda su amplitud y su crudeza, el significado de algo llamado “autogestión”, algo que puede que sea más revolucionario aún en los tiempos que corren que entonces. Pero el tiempo avanza en espiral, y el pasado está contenido en cada proyección al futuro desde el presente.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Tentaciones

Nada nuevo que decir: decirlo todo.
Mejor seguir al silencio.
Todo sobre este proceso,
que ocurre en escena y alrededores
y lo demás en la vida.
Concebirla
como el alrededor de esa escena.
Ni más, ni menos.
Alrededor de esa escena.
La vida que ocurre en escena
se distingue únicamente del resto de la vida
en que es mirada por los otros de otra forma.
Y las tentaciones,
con tanto por decir,
tanto en el tintero sin transformar para aparecer aquí,
de convertir este blog en algo absolutamente personal
donde solamente decirme.
Diques que rebasar
o contra los que chocar
y contenerme.

martes, 13 de noviembre de 2012

Muestra de trabajo / Clase abierta

El próximo sábado 17 a las 20 horas abrimos el aula de Danza de la Casa de la Cultura de los Realejos, el lugar en el que hemos compartido en sesiones intensivas a lo largo de dos meses el laboratorio de experimentación actoral Contar con el Otro.

En él hemos investigado mucho las posibilidades de nuestro cuerpo como herramienta expresiva, sobre todo entrando en lugares que no nos son comunes y que nos llevan a sitios sorprendentes, no siempre agradables, muchas veces nuevos.

Desde ese cuerpo sorprendido hemos encontrado otros cuerpos sorprendidos y hemos intentado comunicarnos desde la novedad con la novedad del compañero que creíamos conocer.
                                          
Tras esta primera etapa de trabajo físico y escucha, hemos analizado qué pasa en el cuerpo cuando llega la palabra, y qué pasa si la palabra se intenta ver de una forma extrañada y nueva, como ocurriera con el cuerpo.

Finalmente hemos intentado entrar en los berenjenales de la drematurgia en escena para darnos cuenta de que, liberados de ciertas cosas, nos resulta difícil disociar el trabajo de actor del de creador.

De alguna manera hemos empezado trabajando en conjunto, distanciándonos unos de otros, encontrando cada uno su individualidad para volver a reunirnos llegando cada uno desde un lugar íntimo y genuino que sólo a él le pertenece.

Ha sido un trabajo intenso que nos gustaría compartir con todo el que quiera asistir a esta muestra, mediante distintos ejercicios, unos que serán cosa del momento, otros más elaborados, proyectos individuales de microcreaciones que serán puestos en pie como bocetos o simplemente explicadas como proyectos ideales.

Compartir esta velada será la manera de poner fin a nuestro viaje. Como no podría ser menos, contamos con el público.

lunes, 12 de noviembre de 2012

Poeta por pelotas

Poeta por pelotas es el título que Juan Bay le ha puesto al tiempo en el que comparte su poesía con nosotros. Una poética que pretende serlo de la cotidianeidad. Una manera tal vez no intencionada y por ello más peligrosa de convertir en un campo minado el espacio limítrofe entre la escena y la vida. Y es que es verdad. Y si esos momentos para compartir, así titulados, hablan de esa poética que a veces acertamos a encontrar escondidos en el día a día, una vez minado ese campo, nos da rienda suelta para encontrar abundantes bancos de poesía nadando alrededor de los minutos más cotidianos que uno tenga la suerte de compartir con este señor; el poeta tímido que, como un catalizador de algo universal, concentra el significado de muchas cosas que sabe mayores que él, pero que desconoce, y cuya poética tiene un motor, más que en el querer desvelarlas, en cómo hacerlo. Conocer esos misterios o por el contrario parar y dejar que se posen sobre lo aparentemente más superfluo, para verlos alejarse volando desde que le prestamos interés.



La actuación de Juan Bay ha sido otro de los regalos que nos ha traído el leal.lav. Sería muy largo enumerar la cantidad de cosas que me llevo de haber visto su trabajo (y haberlo escuchado y sentido) y la otra cantidad de cosas que me hizo imaginar. Así que por citaré brevemente dos cosas que atesoro, sobre todo porque fueron tan puntuales.

La segunda, su relato fascinado de un ejercicio de texto hecho por unos actores. El relato, más que el ejercicio, me iluminó un poco. Hablar de gente que hablaba con ese interés, mientras yo pensaba en un teatro narrativo, donde a veces se hace y otras se cuenta la acción, siendo el contar una acción en sí misma.

La primera, el que Poeta por pelotas me haya hecho volver a pensar sobre la relación original entre texto y cuerpo. He escuchado a tantos escritores hablando sobre la necesidad de una nueva poética que aúne imagen y palabra (una solicitud, por otro lado, que viene muy, muy de atrás) como veces he pensado que muchos actores necesitan otra corporalidad (y con ello nueva presencia e intenciones, nuevas verdades, nuevas herramientas) para sostener la palabra. Y concebir la palabra como acción. Y no estar en la palabra, sino serla. No decir un discurso, sino serlo. Ser un cuerpo liberado de significaciones que entonces sí pueda significar.

Juan Bay

Sea como sea, imagen y palabra probablemente estén más cercanas de lo que seamos capaces de entender, y puede también que seamos nosotros, pensándolas, quienes les hagamos de obstáculos. Por eso es preciso estar atentos, empeñarse y observar por pelotas a esos extraños insectos cuando se les ocurre posarse ante nosotros, en el más anodino de los momentos.

viernes, 9 de noviembre de 2012

Secretos

Aunque nadie lo supiera, esta canción (y cómo está tocada, claro, sobra decirlo) ha estado todo el tiempo detrás de lo que he intentado hacer en este trabajo nuestro, en lo que he intentado que se haga (incluso, creo, que en lo que me han hecho). Pequeños secretos que uno cuida hasta que aparece el momento de compartirlos.

Está claro que con la música se ejemplifica mucho la manera en la que buscamos estar juntos en escena. Digamos que es una buena metáfora, sobre todo tal y como está presentada aquí. Distintos cuerpos haciendo sonar un mismo instrumento, armonía y una rítmica compartida. En todo ello, la singularidad de nadie cede, de manera que el conjunto sigue siéndolo. No por falta de un individuo se  emborrona una formación ni su andar.

El miedo a esa supuesta pérdida de independencia al pertenecer a algo a lo que llamar nosotros es sólo un temor propio, una falla en el autorreconocimiento. Si nadie espera por nadie significa que todos vamos, y al revés.



Es curioso: para hacer algo así, en este caso, con una guitarra, hace falta mucho estudio, mucha paciencia y mucho ensayo. Sin embargo, por más que se repita, los cuatro minutos que dura la canción son únicos. En ellos es preciso estar presente, conectado a uno mismo y a su entorno. Atento y disponible, más que concentrado. Y ahí está la magia del teatro.

¿Cómo podemos hacer que todo lo que hemos arriesgado, probado y experimentado pueda trascender la improvisación y empezar a solidificarse, siendo moldeable siempre por las circunstancias, pero, de algún modo, fiel a una esencia?

Hay una música dentro del teatro. Estoy convencido. Sólo hay que despojarse de un algo que no nos viene bien para la vida en general y permitirse escucharla. Con el tiempo los secretos deterioran las relaciones interpresonales, como obstáculos a la comunicación. Pero bien andados los pasos del conjunto al que se pertenece, esos secretos se rompen y con el tiempo florecen y se comparten. Todo es un aprendizaje.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Recta final / Tanto por compartir

Llegamos a la recta final de una experiencia que ha traído la posibilidad de husmear por rincones a los que no se había accedido hacía mucho, tal vez nunca, que, aunque dilatada, se ha hecho corta. Corta, porque sólo ahora uno comprende que husmear en esas estancias poco transitadas es algo así como un autoanálisis. Investigación de cada uno sobre sí mismo que simplemente genera lo común (una de las cosas comunes):  eso que nos identifica y nos hace pertenecer: el compartir una misma duda o mejor, una misma forma de dudar.

En "Contar con el Otro" hemos empezado trabajando el cuerpo y desde ahí hemos ido dejando que el lenguaje irrumpa en el movimiento. No la palabra, el lenguaje. El que por sí solo permanece agazapado en la musculatura y en las ideas. Tratar de aquietar ese lenguaje, buscar un minimo espacio anterior a él, mantenerse ahí, aunque sea durante segundos, antes de que se incorpore. Qué difícil.

Visto lo visto tras sesiones de trabajo duro, sólo ahora entendemos que hemos empezado trabajando como grupo para deshacernos de la idea preconcebida de grupo. Hemos ido encontrando cada individualidad sin dejar de tener en común con los demás que ellos también la estaban buscando. Nos hemos disgregado. Hemos explorado en nuestros problemas y capacidades a través de ejercicios cada vez más individuales. Y luego, desde ahí, hemos vuelto a converger. Nos hemos encontrado de nuevo. Hemos formado otro grupo. Sí, es el mismo que teníamos al principio, pero para este reencuentro, cada uno de nosotros ha soltado una mochila cargada de piedras que aquietaba su movilidad o la encorsetaba, al igual que sus ideas. Y el espacio libre de esa carga ha sido rellenado por nuevos contenidos. Imágenes, textos, objetos, sensaciones y momentos compartidos de manera individual.

 
Puede que esta entrada aporte poco al blog. Simplemente es un pequeño balance y una despedida prematura. Es paradógico, pero a punto de acabarse parece que es cuando hay que empezar el verdadero trabajo. Todos los hallazgos confirman que lo que abre este experimento es un camino a seguir recorriendo. La posibilidad de afinar, de temperar un conjunto de individuos que, sin perder su singularidad, generan una comunidad efímera desde donde poder crear otro algo perteneciente a todos.

Nunca creí que al empezar este viaje fuera a escribir este último párrafo con tanta convicción y con menos orgullo que sorpresa. Digamos que nada de lo encontrado me pertenece. Más bien es el que participa quien pertenece a lo creado. Eso es grande, e implica un gran compromiso seguir desarrollándolo. Nos queda una sesión antes de compartir nuestra experiencia. En ella veremos algunas partes del trabajo, desde las más elementales a alguna aproximación a pequeños resultados encontrados a lo largo del tiempo. Yo quisiera que no se acabara nunca. Pero de alguna manera ese deseo es una condena: una vez que se encuentra algún atisbo de verdad, ya no se puede hacer nada sin que se esté continuando lo que se ha encontrado. Seguiremos buscando...

martes, 16 de octubre de 2012

Sonia Gómez y Noemí Lavinia - El movimiento de la cámara en Leal.lav

Sin tiempo apenas para pensar antes de escribir, con esto todavía en el cuerpo, me paro un segundo a escribir lo que hemos hecho esta mañana en el marco del Leal.lav
Sonia Gómez, conocida y reconocida por "Experiencias con un desconocido" (más bien una serie de performances que una performance en sí) ha empezado a jugar con nosotros en la primera sesión de un curso que promete.

Como ha pasado históricamente en la divertida, compleja y a veces conflictiva relación entre arte y tecnología, cada vez que se produce un adelanto técnico, éste acaba irrumpiendo en piezas artísticas de todo tipo. La inclusión de la tecnología es connatural a la evolución del arte. Sin embargo, está claro que muchas veces la inclusión de tecnología ha llegado como un alud que inunda muchas propuestas, algunas que postulan una modernidad que, por no estar presente en el discurso, se busca que esté en los mecanismos de presentación. Pero, ¿es el medio el mensaje? No siempre.


Al margen de debates "intelectualoides", nos hemos puesto a trabajar con la cámara como quien trabaja con un amigo. Asumámoslo: llevamos todos un teléfono (y por tanto, un ordenador y una cámara) pegados al culo todo el día, o dentro del bolso, cerca del cuerpo. Llegará el día en el que nuestro cuerpo y la tecnología se fundan de manera armónica. Lo absurdo de la discusión sobre incluir o no tecnología al arte no tiene que ver con el tipo de obras que se realicen, ni con que éstas empobrezcan el arte. No tienen esa capacidad. El simple hecho de que la tecnología forme parte de la vida cotidiana ya ha modificado la estética antes de formar parte de obra alguna.

En este catastrófico vídeo, en el que me lo pasé muy bien, dos grabábamos nuestros cuerpos en movimiento mientras otro nos grababa grabándonos: El resultado, que aparte de pasarlo genial, las ideas se disparan al infinito, y que al ver los tres vídeos reproducidos a la vez uno no puede dejar de pensar en algunos nombres de los inicios del videoarte (me viene, antes que nadie Rybscynski).

Es un auténtico placer que pasen los días y convertirme por completo en alumno, después de una última sesión de Contar con el Otro llena de descubrimientos. Comprobar que uno no está muy desencaminado, y que esos conceptos que manejamos en el aula en nuestro laboratorio, que hemos llamado mímesis no analógica, rimas y ecos son aplicables y tienen tanto que ver. Integrar la visión de la cámara y su movimiento de manera orgánica y a veces casi antropométrica, como un animal vivo, dentro de escena.

Es el lugar hacia el que nuestro laboratorio hubiera evolucionado naturalmente. Pero no lo hará. Primero tenemos que descubrir otras formas en las que estamos inmersos, como arqueólogos de historias desconocidas, recabando información de los cuerpos de los demás y del comportamiento de ese cuerpo colectivo, del que somos células.

viernes, 5 de octubre de 2012

Realidad Aumentada: dramaturgia en escena


El chamán/cazador pinta con sangre del animal ya cazado al animal que cazará. Atrapada su imagen, será más ligero atrapar su cuerpo.

Más adelante, en torno al fuego, otro chamán canta y cuenta con su voz y cuerpo una historia heredada que es la historia del que escucha.

Y luego el que escucha también canta, y también baila, y entra en una procesión en la que el cantar, el contar y el baile sólo son posibles mediante la escucha. Pertenencias.

Más tarde aún, se construyen edificios para albergar esa escucha dentro de la ciudad. Nadie lo llama democracia: no se puede nombrar aquello que se es, si se nombra se sale de ello.

No sabemos cuándo se rompe. Se rompe, tal vez, al nombrarlo. Al encontrar la necesidad de nombrarlo. Se distingue cada vez más sujeto de objeto. Con la distinción, llega otra distinción, entre ser y mostrar, entre ser y representarse.

La libertad, la igualdad y la fraternidad encuentran el símbolo sangriento de la democracia en la guillotina. Y la democracia encuentra una purga. Y se vuelve a reformular, se busca debajo de las piedras una auténtica democracia, un equilibrio entre individuo y colectivo.

El teatro no tiene guillotinas y, sin embargo, tiene tanto que cortar. Se reformula. Se reinventa. Se desnuda. Se pervierte. Se subvierte. Se pierde. Se enriquece.

realidad amunetada

¿Por qué salir a escena? Entrar a un espacio vacío. ¿Qué ser en él y cómo. Ser algo en ese espacio, al margen de lo que se es fuera de él? Porque, ¿está ese espacio vacío al margen de donde hacemos y somos la vida? Dudamos y replanteamos nuestras formas de organización en la vida. ¿No está la escena afectada de esos mismos cuestionamientos? ¿Es la escena un espacio público?

Empieza la segunda parte de "Contar con el Otro". La tecnología no se conforma con la realidad. Desarrollándose, la modifica. "Realidad Aumentada" es el pre-texto con el que entraremos a investigar en la dramaturgia en escena, para reencontrarnos, si queremos, en un espacio colectivo en cuyas paredes dibujar la imagen del animal a cazar, el de la propia intimidad.

martes, 2 de octubre de 2012

Evaluación (y evolución) contínua

Hoy encontré este texto en una libreta al acabar la primera parte del laboratorio:

Llegamos al final de la primera parte. Como suele pasar en talleres, ensayos, montajes, producciones, y en definitiva, en cualquier trabajo grupal, sentimos que falta tiempo. La "cortada de rollo", en este caso encierra una alegría: hemos entrado de verdad en materia y se nos hace corto.

Pero ¿cómo podemos opinar que ha estado bien, si lo que hemos hecho es experimentar? Pues porque lo que ha estado bien no es el trabajo en sí, sino la forma de acometerlo, no el qué, sino el cómo.

lluvia de ideas inical...

En la manera de ponernos en movimiento en busca de un resultado (inexistente en sí) hemos encontrado muchos resultados, algunos colectivos y otros individuales e íntimos, más o menos conscientes. Es por eso que ahora nos falta tiempo. Le hemos empezado a coger el gustito a eso de no estar en una forma determinada: ni aprendida (adquirida con técnica) ni propia y, por tanto, viciada o connotada psicológicamente. A desembarazarnos de formas.

No lo hemos conseguido siempre. Burlarse de uno mismo, darse esquinazo y evitar los lugares donde el cuerpo y nuestro pensamiento van por comodidad es muy difícil. Salirnos de ahí, no sólo es complicado e incómodo, sino problemático. Nos hace encontrar cosas de nuestros cuerpos que no conocemos o que no nos gusta mirar demasiado.

algo así como "un cuerpo colectivo"

Hemos ido dando pasos a ciegas, tropezando y sorteando errores, muchas veces sólamente míos. Hemos tratando de ser lo más honestos posible con nosotros mismos, de aprender de la observación sobre los demás, incluso aprendiendo a observar, si cabe, intentar mirar "por primera vez" lo que creemos conocer, para volver a conocer la propia mirada.

Hemos buscado reducir gesto y movimiento a sus mínimos para recordar cuántas acciones hay en “no hacer nada”, y recordar que esa pequeñez está también en todo cuánto hacemos, por amplio que pueda ser. Necesitamos parar, igual que la música necesita del silencio.

El grupo necesitó un ritmo más pausado del que yo esperaba y lo ha pedido. Éste que escribe es sólo una parte del grupo. Por eso la velocidad de los pasos ha sido un intermedio. No hemos encontrado espacio para la palabra, el texto y la construcción entren en nuestro juego. No importa. Llegarán en la segunda parte, igual de interesante pero para la que nos hemos comprometido a subir el nivel. Velocidad de crucero para la gente que se ha embarcado en esta aventura, de quienes esperaba mucho, aunque no tanto ni tan intenso. Seguiremos investigando.

lunes, 25 de junio de 2012

Discutir lo que hacemos

Empezamos este laboratorio asumiendo el reto, incluído yo mismo, de no haber estado antes en una tesitura ni un rol parecido, algo que entra en consonancia con el título del trabajo: en ese lugar diferente, cada uno de nosotros se extraña de sí mismo y funciona desde algo que no acaba de ser ni de no ser. Empezamos por una sesión de prueba más que prometedora que apuntaba que podríamos legar muy lejos, discutiendo constructivamente sobre el significado del término "representación", en un afán de conocer mejor su ámbito y lo que pensamos sobre él, buscando conocerlo mejor. La manera más sana de estar en algo es mediante una elección limpia, y la forma más constructiva de elegir es recopilando información de primera mano. Claro que, para empezar, "sólo" hablamos y pensamos, pero esa recopilación de información se ha venido haciendo desde entonces en la acción y a través del propio cuerpo.



Más o menos de acuerdo en ese punto, intentamos pensar sobre posibles alternativas a lo representacional. También dedicamos un tiempo a discutir, casi por placer, entre ver, mirar y observar, y pararnos a pensar cuánto de juicio y de análisis ponemos en cada una de esas acciones. Lo discutimos también plasmándolo por escrito, anotando ideas que iban transformándose a medida que eran comentadas por las notas de los demás, dejando huellas tan bonitas como esta, y otras más bonitas aún, que no se ven.

martes, 19 de junio de 2012

Agnès / Encuentros


En Agnès, Claudia Faci se ríe de sí misma y se llora también de mucho de lo que somos o hemos decidido ser, pero sin instalarse demasiado en ningún lugar. Siempre presente, es capaz de mantenernos en el terreno de la duda en el que la ironía se traviste de auténtica sesación o bien hace fugaz strip-tease que roza el escarnio. Claudia se muestra ante nosotros como una figura de papiroflexia se alza al abrir un libro infantil. La misma presencia frágil y misteriosa que se pierde y queda en la memoria al cerrarlo. Precísamente es a partir de su memoria, que es la memoria del cuerpo, desde donde cuenta, puesta en pie sobre las páginas del libro en el que, nunca mejor dicho, está basada. Tierra y aire; el lugar donde se ha echado raices transformado en voz.

Claudia Faci


Ver teatro es siempre gratificante. Este Festival Encuentros está siendo una oportunidad genial (y por desgracia, una de las pocas) para disfrutar de “otros” teatros. Pero, ¿qué demonios significa esa expresión tan rara, “otros” teatros? ¿Es que hay uno estipulado como tal y luego los demás? ¿Cuáles son los demás? ¿Están de más? ¿Qué categoría hay que transgredir para formar parte de ese selecto grupo de malditos o benditos teatros? ¿Qué ofrecen que el teatro sin adjetivo no tiene o ha dejado de tener?

Paradojas. No tengo respuestas y sin embargo soy espectador. Me quedo pensando qué han ofrecido de particular y qué de común entre sí las tres propuestas presentadas hasta ahora primero por la tríada Roberto García de Mesa / Javier Cuevas / Maite Dono, la “pareja de hecho” de Los Corderos y Claudia Faci en solitario. Y creo que puede ser la posibilidad de existir a un teatro que a su deja vibrar un algo esencial del teatro y que siempre fue suyo, exclusivo, genuino e identificador del propio teatro y que, por algún motivo, (díganme ustedes cuál) empezó a dejar de ser o de estar en el teatro:

Un espacio vacío.
Una presencia: aquí, ahora, en escena.
Y otra presencia: aquí, ahora, en la oscuridad.
Y la mirada entre una y otra.
Y desde eso que ya es acción, otra acción.

Esto, que podría ser una acotación para empezar a escribir cualquier obra, es y ha de ser también una vivencia, para habitar, experimentar y accionar la escena. Hablando al salir de cada función, es fácil ver cómo cada propuesta, a pesar de estar articuladas, para bien, con un pie en lo performativo, cada una a su manera, no dejan de tener, también cada una a su manera, otro pie en el conflicto. Y ese conflicto se establece con la propia puesta en escena, o mejor dicho, su modo de presentación. Piezas que se construyen ante nuestros ojos, que crecen a medida que se van deshaciendo en el aire. 

Hubo un momento a partir del cual el actor y el espectador, que buscan encontrarse de verdad, (de ahí el buen título de este festival) dejamos de ser cosas distintas, por lo que  tenemos un mismo problema. No sabemos cómo estar. Ni en una sala, ni en el mundo. Necesitamos una nueva poética que, como tal, está por hacer y parece ser cosa de todos. Compartimos un mismo conflicto. Y aunque es grande y profundo, puede que en el ser común se encuentre su resolución. O simplemente esté en el indagar cómo resolverlo, al margen de que lo encontremos.


Seguiremos buscando.

miércoles, 13 de junio de 2012

El cielo de los tristes

El domingo pasado algunos de nosotros fuimos al Teatro Victoria para ver "El Cielo de los Tristes", de la Cía. Los Corderos, dentro de la programación del festival Encuentros. Teatro físico puro y duro con una entrega admirable justo en eso, en la fisicalidad por parte de esta pareja. Una pieza cuidada con detalle y artesanal a más no poder, en el mejor sentido, donde absolutamente toda la parte técnica está realizada por los intérpretes en escena. Esto último resulta interesante, más allá de lo anecdótico, porque incita a concebir las acciones técnicas como escénicas. Claro, es simple sin darle más vueltas: los cacharros están en un espacio escénico, de modo que intervenir sobre ellos queda escenificado por la significación que público e intérpretes hacemos del propio espacio, con nuestra forma de mirarlo y ocuparlo.

Y por lo mismo, al revés, mucho de lo que se realiza en escena, muchas acciones escénicas se tecnifican. Este no es lugar para una crítica que tampoco aportaría gran cosa, pero sí para dejar una mínima reflexión sobre esto.

Uno de mis intereses personales (presente casi sin querer en Contar con el Otro) es cómo volver al texto, cómo reconciliarnos con él y con la acción, o si ese planteamiento no es una perversión en sí, pues hablar y comunicar son verbos y como tales deberían ser acciones (escénicas), con lo que no habría que reconciliarlos con acción alguna, ¿verdad?

En fin... volviendo al ejemplo de lo que vimos en el Victoria, y lo que nos sirve para plantearnos cositas interesantes... Lo teatral "escenifica" lo técnico, y esa conjunción "tecnifica" lo escénico. Reconozco que salí sorprendido al ver que los teatrejeros asistentes (y mucha más gente) salió gratamente sorprendida del teatro. Creí que "El Cielo de los Tristes" sería más difícil de digerir. Y tal vez fue a mí a quien le costó un poco más entrar. Me resultó extraño que una ejecución tan cuidada se le notaran las costuras, los nudos de los mimbres. Y me pregunto sobre el tópico de la falta de emoción que parece conllevar la tecnificación extrema.
Pedir más emoción me parece mezquino. No sé cómo alguien puede dar "más emoción". Pero es posible que haya una parte también técnica o tecnificable que toca lo emocional en el teatro, y creo que esa es la dramaturgia, entendida como germen o coherencia totalizadora.
Una globalidad discursiva de la que debe nacer tanto el texto, el concepto espacial, la temporalidad, la presencia, las imágenes...
En los tiempos que corren, se hace tan imprescindible apuntar a dar al corazón o al espíritu, como tenerlos en cuenta y cuidarlos.
Pero, ¿qué tenemos que decir?
Hace falta una nueva poética, pero ¡menudo reto! Porque en esa escritura la palabra y la imagen deben estar hermanadas y estar en un mismo nivel de significación. Acercarnos a eso y hacerlo con honestidad es lo que hay que enfrentar. Y se me ocurre que a lo mejor es sobre ese esfuerzo para dirigirnos ahí sobre lo que sería curioso, interesante y modificador hablar...


lunes, 4 de junio de 2012

Aproximación a la idea de desconfianza

Rodrigo García
Tiene que haber un teatro que se parezca al teatro que yo quiero hacer. Ese teatro hay que buscarlo. Siguiendo la pequeña estela de referentes abierta en este blog, aquí llega Rodrigo García, como no podía ser menos. A Rodrigo es difícil pillarlo. Recuerdo leer que dijo Rodrigo en una entrevista a El País algo como: "Sí, mi teatro es un teatro es un teatro moralista. Mi discurso también. No entiendo cuál es el problema".

A Rodrigo es difícil pillarlo: desde hace bastantes años está dando clases magistrales por Venecia, montando y girando por Francia y Alemania... Pero es más difícil contactar con él y conseguir que diga que sí a dar un curso. Normalmente su respuesta suele ser algo como: "¿Y qué quiere la gente de mi? ¿Qué quieren que les diga, para qué quieren un curso? ¡Que hagan lo que les de la gana!"

A partir de este sábado en Los Realejos vamos a intentar algo muy difícil (a lo mejor porque puede que sea lo más fácil, no sé...) Vamos a intentar adentrarnos en el terreno propicio para la inestabilidad, vamos a dejar todo colocado para que pasen accidentes, vamos a descuidar las cosas necesarias para poder empezar a hacer lo que nos de la gana.


Les dejo con un pedacito de APROXIMACIÓN A LA IDEA DE DESCONFIANZA.


Disfrútenlo.




"Se han hecho agujeros en el cuerpo y dibujos bonitos de todas formas
Y veo los cuerpos agujereados y tatuados de los europeos
y pienso que quienes se ponen historias sobre el cuerpo
copiadas de modelos dibujadas previamente de un catálogo
lo hacen por temor a vivir en la piel un ACCIDENTE
que no se premedita
aunque uno puede buscarlo si le da la gana
y se tatuan en partes del cuerpo propicias para los tatuajes
y en "establecimientos" a tope de medidas sanitarias
Y el dolor es un dolor catalogado
aprobado y tolerable
limpio
experimentado antes por otros clientes que han pagado con tarjeta VISA
y te convierten en un nuevo cliente
del dolor Walt Disney del tatuaje y piercing
Quien deja que un desconocido le marque la piel a cambio de dinero
no es que no haya experimentado antes historias importantes en su cuerpo
Simplemente no ha prestado a ningún accidente la atención que merecía
y no ha sabido guardar en silencio el secreto de los grandes percances
Un accidente del cuerpo es su secreto
y solo una cicatriz o la carne de gallina lo desvelan
Admiro a quien lleva las heridas calladas..."


Habrá que volver sobre esto.

martes, 29 de mayo de 2012

Entre texto y cuerpo

Michael Chekhov
Una de tantas cosas que me llevo de mi paso por la EAC es haber descubierto a Michael Chekhov. Manolo ya me había hablado de él cuando descubrió "Sobre la técnica de la actuación." Un libro que escribió cuando lo de vivir en Estados Unidos ya se le había vuelto normal, después de trabajar con los grandísimos en el Teatro de Arte de Moscú, en Inglaterra y finalmente en Nueva York.

Que este crack saltara el charco es sólo otro de los ejemplos del florecimiento cultural en NY por tanto artista (e ideas) exiliadas. Total, que el Actors Studio, de donde han salido tantos y tantos actores buenísimos (y otro montón de gente que necesitaba a gritos un psiquiatra) tiene muchísima influencia de la versión que de la técnica del señor Stanivslasky hiciera su mítico mejor alumno.

"Sobre la técnica de la actuación" es un libro"de mesa de noche", una pequeña biblia, un libro interminable porque volver a él cada cierto tiempo es sanador, incluso para contradecirlo. Pero lo mejor de la EAC fue descubrir lo que ponía en ese libro con el cuerpo, no con el entendimiento, porque hay otra parte del entendimiento que tampoco entendemos y que no está en la cabeza, sino en el cuerpo. Aplicar las cosas que nos dice este señor es algo muy recomendable, incluso para la salud, incluso, no obedeciendo un método, sino utilizando sus formas para encontrar otras, que brillan más no porque sean más nuevas o mejores, sino porque son encontradas.

Y como para entrar en "Contar con el Otro" vamos a aventurarnos justo por en medio de un conflicto, sin entrar en él, sorteándolo, aquí van unos fragmentitos que leí esta semana y que no quiero dejar de poner. Ese conflicto es algo que me ha hecho perder el sueño muchas noches. Pero tengo la sensación de que ahora todo ese insomnio va a dar sus frutos. Y "Contar con el Otro" será una manera de recogerlos, seguro que sí.

Me refiero al conflicto típico de los actores, y a ese conflicto enfrentado a la hora de crear en escena, ya como actores, como directores o como dramaturgos. El conflicto entre texto y cuerpo, entre la palabra escrita y cuerpo+movimiento (espacio y tiempo), entre literatura y escritura física en escena, entre todo lo que es y puede ser escritura.

Pero lo dejo ya y pongo las frasecitas de este señor. En dos semanas estaremos haciendo, no escribiendo y leyendo este blog, sino escribiendo y leyendo acciones, sucesos, cosas que pasan.

Dice Chékhov:

"El actor debe admitir que no tiene libre acceso a su propio talento a menos que utilice una técnica especial para ello. (...) La obra escrita proporciona al actor las primeras ideas sobre el tipo de gestos psicológicos que va a necesitar, incluidas sus cualidades. (...) Los gestos psicológicos absorben la música, el ritmo y la belleza, el fuego y la intensidad de los pensamientos y las ideas del subconsciente del actor en sus formas más puras y cristalinas", pero esa técnica "debe convertirse en una especie de instinto. (...) El actor pide a su imagen que actúe ante su mente y le muestre todas las posibles variaciones y matices. (...) Ese valioso material quedará almacenado en el subconsciente del actor y, una vez olvidado, aparecerá por sí mismo cuando sea necesario, de un modo transformado, indivicualizado. Enriquecerá y avivará la inventiva del actor y con toda seguridad le quitará sus clichés. Le enseñará a ver lo que otros no ven".

¡Toma ya!

martes, 22 de mayo de 2012

Tenía que llegar

El que me conozca sólo un poquito sabría que tarde o temprano llegaría una entrada como esta. No se trata de admiración, así que no me voy a volcar en elogios de fan ni esas bobadas. Esta entrevista está bien, aunque me gustaría que hablara más de teatro. Supongo que la pongo por otras cosas como: 

Mi cuerpo no sufre ninguna venganza, es sólo un material. Somos nuestro cadáver.

La provocación funciona como un medio para conocer mejor el mundo.

   

Por cosas como esa, poquito a poco le voy cogiendo gusto a la etiqueta de lo postdramático, bien entendidita, claro. Porque entre muchas otras cosas, esas dos son pilares fundamentales para entender esa etiqueta, que no es, ni mucho menos, un estilo. Y la tercera, lo personal, lo estrictamente personal. Volveremos sobre este tema en breve, pero tarde o temprano tenía que llegar Angélica, aunque fuese como referente. Y es que aunque no haya motivos concretos, la obsesión funciona, y lo es porque es actividad siempre.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Krapp's last tape y nuestro curro

De Samuel Beckett se ha dicho de todo. Entre muchas otras cosas, que en sus obras evolucionan hacia el minimalismo o el vacío. Aunque están presente en todas, es probable que en cada una sea más evidente que en la anterior.

En Krapp's Last Tape, cuyo vídeo de la obra íntegra está enlazado justo antes, filmado por la BBC e interpretado por un enorme Harold Pinter (menuda confluencia de genialidad) Beckett hace una pieza que es casi una acotación.

Samuel Beckett
Necesitamos hitos, necesitamos reducir para identirficar rápidamente lo que queremos decir... necesitamos un titular. Esperando a Godot es esa en la que dos esperan a uno que no llega, y "no pasa nada". Esta otra es la de la acotación. Sólo algunas frases dichas por el protagonista, que escucha una vieja cinta con su voz, treinta años atrás.

Una reflexión sobre el tiempo y el lenguaje que lejos de quedarse en algo sesudo e intelectual, emociona y perturba, sólo que de esa manera, fría, seca, cruda. Opinen ustedes mismos.

Pero ¿por qué estas reseñas a autores en este blog?

Aparte de por gusto personal, porque nuestro curro se relaciona con muchas cosas, también esta pieza. Beckett dicta con ella un manual de instrucciones milimetrado. Su obra es una coreografía, una partitura a seguir con exactitud y limpieza por el actor.

De este modo, el actor pasa a ser un ejecutante de acciones (pero, ¿qué otra cosa significa actor, sino el que actúa, el que acciona?) El actor hace acciones. Y la palabra de Becket es acción cifrada. Encender / apagar el magnetófono, beber, moverse, mantenerse en silencio... son acciones igual de importantes que emitir el poco texto que se ha escrito para ser dicho en voz alta. Ni más, ni menos.

Esa ruptura de jerarquías (que hace que hablar sea acción y nada más, lejos de afectaciones) y ese actor como ejecutante de acciones acercan claramente el teatro de Beckett (desde lo conceptual y desde su práctica sobre el escenario) a la performance. Porque de la performance, en toda su variedad, y le pese a quien le pese, hay una parte que viene exclusivamente del teatro. Y en esa performance, entre otras cosas, nos adentraremos en Contar con el Otro. Ya queda menos.


viernes, 11 de mayo de 2012

Harold (arte, verdad y política) Pinter

Cuando a Pinter le fue concedido el Nobel estaba ya muy afectado por el cáncer de estómago que acabó con su vida. Arte, verdad y política es el titulo de su discurso como galardonado, grabado en vídeo previendo su convalecencia en el hospital.

Hay autores que se revelan contra las instituciones. En sí, la idea de premio es un poco una perversión en sí misma y pide que la revisemos urgentemente. Al margen de ese tema, creo que Pinter hizo mucho más hablando delante de la cámara que haciendo el vacío a los del Nobel. El silencio es muy significativo. Pero el de Pinter queda en su obra. Aquí, cada frase es como un puñetazo. Eres grande, Harold.

Arte, verdad y política.
Sobre la literatura y sobre nuestro papel en el mundo.



Estas ideas necesitan ser dichas y necesitan además que sean dichas desde la raíz y el tuétano. Sería muy bonito que mucha gente escuchara esto muchas veces.

Harold (sobre Beckett) Pinter

Y le dijo el discípulo al su maestro:
 - ¿qué podré encontrar mejor que un maestro?
Y el maestro le respondió:
- ¿Algo mejor que un maestro? Un maestro hablando sobre un maestro.
Y después de esta chorrada, un vídeo muy bonito. Qué grande ver a alguien que consideras un referente hablando con sencillez y admiración de sus referentes.
Referentes, referentes, referentes... nos quedamos sin ellos a pasos agigantados... ay!
Que lo disfruten...

jueves, 10 de mayo de 2012

Harold ( ) Pinter

Cuando hablamos, no sabemos dónde vamos a llegar. Tenemos la idea, eso sí, de lo que queremos decir, pero se nos ovida eso, que nunca sabemos dónde vamos a llegar. Lo olvidamos cada vez, nos lanzamos a la piscina siempre, creyendo que lo que vamos a decir es esa idea, y nos encontramos con que el lenguaje es un laberinto que nos lleva a lugares inesperados desde dentro del propio discurso. Por eso cada vez es la primera.
Harold Pinter (1930 - 2008) era un tío muy listo y lo sabía bien. Pero lo que lo hace excepcional es que era capaz de reproducirlo por escrito.

Harold Pinter

No voy a ponerme a escribir aquí sobre Pinter. Mejor leer un artículo de alguien que sepa hablar sobre él. Sólo lo nombro a este referente porque me encanta hacerlo y porque sirve de adelanto a lo que intentaremos trabajar en el laboratorio. Pinter es uno de tantos autores con los que me gustaría jugar. Se ha salvado de la criba de una larga lista por esto que decimos del lenguaje. A través de sus textos encontraremos otro camino más para separarnos de lo que creermos ser y entrar en contacto con lo que el otro no sabe que es.

El título de esta entrada no es caprichoso. En el teatro muchas veces acotamos entre paréntesis. A la acotación la consideramos un texto secundario, pero, ¿qué pasa si le damos relevancia a esas palabras entre paréntesis, al margen de lo que los personajes dicen, y tratamos de ponerlas en relieve al llevaras a escena? Al principio esta entrada iba a llamarse "acotaciones", pero tratándose de Pinter, mejor dejarlo así. Es increíble lo que este hombre hace con los silencios. Cuando uno lee sus obras con detenimiento es como si no hubiera pasado nada, pero hay algo inquietante que modifica el estado de ánimo, como si toda su dramaturgia fuera silencio o como si la obra entera estuviese construída sobre él.

Para los muy interesados en el tema, al margen del laboratorio, dos entradas más sobre este autor con un contenido completamente delicioso. Recomiendo verlas con tranquilidad en cuanlquier momento. Valen la pena.

martes, 8 de mayo de 2012

jaque al ego (colectividad y pedagogía)

No entro a valorar si Teatrejo es mejor o peor. No interesa. Mi opinión es subjetiva. Tampoco me interesa mucho la objetividad. Se que es el grupo de teatro amateur más impresionante que conozco, por lo que significa que un colectivo colabore de esa forma, por cómo y cuánto trabajan. Eso se nota. Por eso una primera sesión tan celebrada y reconfortante. Al margen de lo artístico, son una enorme y compleja red de personas conectadas. Y eso es una forma de activismo creativo. Pequeñito y resistente en su inestabilidad. Pero no puedo dejar de pensar sobre una cosa, y si no la escribo se me va:

Contar con el Otro será algo así como una práctica purgante. Muchos de los temas que toca son meras excusas para llegar a otra parte:

La primera, el llamado teatro postdramático, (tenía que salir la maldita etiqueta, antes o después) una vía para cuestionar y trascender la fábula, la estructura narrativa convencional y las ideas de conflicto y personaje, y también para enfrentarnos a lo escénico entendido como un espacio abierto a lo multidisciplinar.

La segunda, el lenguaje contemporáneo, performativo, un poco para lo mismo, recorriendo otro camino para (re)unir el teatro y el aquí y ahora, el presente, y por tanto la realidad sociopolítica local y global: un modo de preguntarnos por una nueva estética del compromiso y un nuevo compromiso con la estética.
Y esa otra parte a la que vamos con estas dos excusas es la apuesta al cambio de la representación por presentación, causa y/o consecuencia de esas excusas.
- PERO GENTE, AQUÍ HAY UN PROBLEMA -

Teatrejo tiene un montón de espectáculos montados. Ahora mismo, perfeccionan las producciones de su cantera para los Premios Buero de Teatro Joven, tienen en cartel, entre otras, "Aquí no paga nadie", de Darío Fo o "Aspirina para dos", de Woddy Allen, y están trabajando en "El enfermo imaginario" de Molière y "Muerte en el barrio" de Alfonso Sastre para estrenos más o menos inminentes.

Siendo así, ¿quién necesita un laboratorio experimental para romper con la interpretación naturalista? ¿Quién necesita superar la técnica actoral basada en Stanislavsky? A un grupo como este y con tanto trabajo... ¿No le vendría mejor justo lo contrario, un curso para adquirir técnica y nuevos recursos para su interpretación? ¿No será que el más interesado en el laboratorio es quien va a impartirlo? Jaque al ego.

Si este laboratorio pretendía romper estructuras, tal vez sea mejor asumirlo del todo y dejar que sean las propias las primeras en volar por los aires. No se trata de llamar a la humildad, tan mezquina. Mejor llamemos a la honestidad y la modestia.

Tras la sesión de prueba, iniciada no sin riesgo, con una pequeña performance encontrada, el trabajo que queda por delante se aclara: se trata de ir a buscar a los teatrejeros al lugar donde están, respetar y conocer ese lugar y desde ahí acompañarlos hacia ese otro lenguaje, atravesando una técnica que podría estar más afianzada o conocerse mejor y que, en los casos en los que parece más sólida parece depender más de las tablas y del esfuerzo que de una conciencia férrea de método, lo que, por otro lado, no deja de ser interesante.

Teatrejo tiene por delante un reto tan comprometedor como el mío, y en eso nos acompañaremos mutuamente. Y yo también descubriré los sitios a los que ellos me lleven. Porque debemos dejar de ver dos partes donde solo hay una. Habrá que dejar de ver "grupo y orientador" donde sólo existe colectivo. Por eso no sería honesto abandonar la ruta que el laboratorio propone e impartir una técnica útil, pero perecedera con el tiempo. Porque el sitio al que vamos necesita reactualizarse constantemente. Bebe del día a día. Y si se quiere, es eterno, porque es efímero.

Ahora bien, en nombre de la pedagogía (y de las implicaciones políticas que todo esto conlleva) me pregunto por qué hemos confiado tanto tiempo en un modelo en el que el profesor se vincula al alumnado, en lugar de otro modelo donde simplemente un grupo de personas colabora, al margen de las jerarquías. Por qué hemos confiado y, sobre todo, cómo lo seguimos haciéndolo.

Lo que queramos ser, lo seremos entre todos. La individualidad ya es inevitable. Centrémonos en ser manada. Y desde el colectivo, saber qué otro podemos ser con y a través del otro.