lunes, 25 de junio de 2012

Discutir lo que hacemos

Empezamos este laboratorio asumiendo el reto, incluído yo mismo, de no haber estado antes en una tesitura ni un rol parecido, algo que entra en consonancia con el título del trabajo: en ese lugar diferente, cada uno de nosotros se extraña de sí mismo y funciona desde algo que no acaba de ser ni de no ser. Empezamos por una sesión de prueba más que prometedora que apuntaba que podríamos legar muy lejos, discutiendo constructivamente sobre el significado del término "representación", en un afán de conocer mejor su ámbito y lo que pensamos sobre él, buscando conocerlo mejor. La manera más sana de estar en algo es mediante una elección limpia, y la forma más constructiva de elegir es recopilando información de primera mano. Claro que, para empezar, "sólo" hablamos y pensamos, pero esa recopilación de información se ha venido haciendo desde entonces en la acción y a través del propio cuerpo.



Más o menos de acuerdo en ese punto, intentamos pensar sobre posibles alternativas a lo representacional. También dedicamos un tiempo a discutir, casi por placer, entre ver, mirar y observar, y pararnos a pensar cuánto de juicio y de análisis ponemos en cada una de esas acciones. Lo discutimos también plasmándolo por escrito, anotando ideas que iban transformándose a medida que eran comentadas por las notas de los demás, dejando huellas tan bonitas como esta, y otras más bonitas aún, que no se ven.

martes, 19 de junio de 2012

Agnès / Encuentros


En Agnès, Claudia Faci se ríe de sí misma y se llora también de mucho de lo que somos o hemos decidido ser, pero sin instalarse demasiado en ningún lugar. Siempre presente, es capaz de mantenernos en el terreno de la duda en el que la ironía se traviste de auténtica sesación o bien hace fugaz strip-tease que roza el escarnio. Claudia se muestra ante nosotros como una figura de papiroflexia se alza al abrir un libro infantil. La misma presencia frágil y misteriosa que se pierde y queda en la memoria al cerrarlo. Precísamente es a partir de su memoria, que es la memoria del cuerpo, desde donde cuenta, puesta en pie sobre las páginas del libro en el que, nunca mejor dicho, está basada. Tierra y aire; el lugar donde se ha echado raices transformado en voz.

Claudia Faci


Ver teatro es siempre gratificante. Este Festival Encuentros está siendo una oportunidad genial (y por desgracia, una de las pocas) para disfrutar de “otros” teatros. Pero, ¿qué demonios significa esa expresión tan rara, “otros” teatros? ¿Es que hay uno estipulado como tal y luego los demás? ¿Cuáles son los demás? ¿Están de más? ¿Qué categoría hay que transgredir para formar parte de ese selecto grupo de malditos o benditos teatros? ¿Qué ofrecen que el teatro sin adjetivo no tiene o ha dejado de tener?

Paradojas. No tengo respuestas y sin embargo soy espectador. Me quedo pensando qué han ofrecido de particular y qué de común entre sí las tres propuestas presentadas hasta ahora primero por la tríada Roberto García de Mesa / Javier Cuevas / Maite Dono, la “pareja de hecho” de Los Corderos y Claudia Faci en solitario. Y creo que puede ser la posibilidad de existir a un teatro que a su deja vibrar un algo esencial del teatro y que siempre fue suyo, exclusivo, genuino e identificador del propio teatro y que, por algún motivo, (díganme ustedes cuál) empezó a dejar de ser o de estar en el teatro:

Un espacio vacío.
Una presencia: aquí, ahora, en escena.
Y otra presencia: aquí, ahora, en la oscuridad.
Y la mirada entre una y otra.
Y desde eso que ya es acción, otra acción.

Esto, que podría ser una acotación para empezar a escribir cualquier obra, es y ha de ser también una vivencia, para habitar, experimentar y accionar la escena. Hablando al salir de cada función, es fácil ver cómo cada propuesta, a pesar de estar articuladas, para bien, con un pie en lo performativo, cada una a su manera, no dejan de tener, también cada una a su manera, otro pie en el conflicto. Y ese conflicto se establece con la propia puesta en escena, o mejor dicho, su modo de presentación. Piezas que se construyen ante nuestros ojos, que crecen a medida que se van deshaciendo en el aire. 

Hubo un momento a partir del cual el actor y el espectador, que buscan encontrarse de verdad, (de ahí el buen título de este festival) dejamos de ser cosas distintas, por lo que  tenemos un mismo problema. No sabemos cómo estar. Ni en una sala, ni en el mundo. Necesitamos una nueva poética que, como tal, está por hacer y parece ser cosa de todos. Compartimos un mismo conflicto. Y aunque es grande y profundo, puede que en el ser común se encuentre su resolución. O simplemente esté en el indagar cómo resolverlo, al margen de que lo encontremos.


Seguiremos buscando.

miércoles, 13 de junio de 2012

El cielo de los tristes

El domingo pasado algunos de nosotros fuimos al Teatro Victoria para ver "El Cielo de los Tristes", de la Cía. Los Corderos, dentro de la programación del festival Encuentros. Teatro físico puro y duro con una entrega admirable justo en eso, en la fisicalidad por parte de esta pareja. Una pieza cuidada con detalle y artesanal a más no poder, en el mejor sentido, donde absolutamente toda la parte técnica está realizada por los intérpretes en escena. Esto último resulta interesante, más allá de lo anecdótico, porque incita a concebir las acciones técnicas como escénicas. Claro, es simple sin darle más vueltas: los cacharros están en un espacio escénico, de modo que intervenir sobre ellos queda escenificado por la significación que público e intérpretes hacemos del propio espacio, con nuestra forma de mirarlo y ocuparlo.

Y por lo mismo, al revés, mucho de lo que se realiza en escena, muchas acciones escénicas se tecnifican. Este no es lugar para una crítica que tampoco aportaría gran cosa, pero sí para dejar una mínima reflexión sobre esto.

Uno de mis intereses personales (presente casi sin querer en Contar con el Otro) es cómo volver al texto, cómo reconciliarnos con él y con la acción, o si ese planteamiento no es una perversión en sí, pues hablar y comunicar son verbos y como tales deberían ser acciones (escénicas), con lo que no habría que reconciliarlos con acción alguna, ¿verdad?

En fin... volviendo al ejemplo de lo que vimos en el Victoria, y lo que nos sirve para plantearnos cositas interesantes... Lo teatral "escenifica" lo técnico, y esa conjunción "tecnifica" lo escénico. Reconozco que salí sorprendido al ver que los teatrejeros asistentes (y mucha más gente) salió gratamente sorprendida del teatro. Creí que "El Cielo de los Tristes" sería más difícil de digerir. Y tal vez fue a mí a quien le costó un poco más entrar. Me resultó extraño que una ejecución tan cuidada se le notaran las costuras, los nudos de los mimbres. Y me pregunto sobre el tópico de la falta de emoción que parece conllevar la tecnificación extrema.
Pedir más emoción me parece mezquino. No sé cómo alguien puede dar "más emoción". Pero es posible que haya una parte también técnica o tecnificable que toca lo emocional en el teatro, y creo que esa es la dramaturgia, entendida como germen o coherencia totalizadora.
Una globalidad discursiva de la que debe nacer tanto el texto, el concepto espacial, la temporalidad, la presencia, las imágenes...
En los tiempos que corren, se hace tan imprescindible apuntar a dar al corazón o al espíritu, como tenerlos en cuenta y cuidarlos.
Pero, ¿qué tenemos que decir?
Hace falta una nueva poética, pero ¡menudo reto! Porque en esa escritura la palabra y la imagen deben estar hermanadas y estar en un mismo nivel de significación. Acercarnos a eso y hacerlo con honestidad es lo que hay que enfrentar. Y se me ocurre que a lo mejor es sobre ese esfuerzo para dirigirnos ahí sobre lo que sería curioso, interesante y modificador hablar...


lunes, 4 de junio de 2012

Aproximación a la idea de desconfianza

Rodrigo García
Tiene que haber un teatro que se parezca al teatro que yo quiero hacer. Ese teatro hay que buscarlo. Siguiendo la pequeña estela de referentes abierta en este blog, aquí llega Rodrigo García, como no podía ser menos. A Rodrigo es difícil pillarlo. Recuerdo leer que dijo Rodrigo en una entrevista a El País algo como: "Sí, mi teatro es un teatro es un teatro moralista. Mi discurso también. No entiendo cuál es el problema".

A Rodrigo es difícil pillarlo: desde hace bastantes años está dando clases magistrales por Venecia, montando y girando por Francia y Alemania... Pero es más difícil contactar con él y conseguir que diga que sí a dar un curso. Normalmente su respuesta suele ser algo como: "¿Y qué quiere la gente de mi? ¿Qué quieren que les diga, para qué quieren un curso? ¡Que hagan lo que les de la gana!"

A partir de este sábado en Los Realejos vamos a intentar algo muy difícil (a lo mejor porque puede que sea lo más fácil, no sé...) Vamos a intentar adentrarnos en el terreno propicio para la inestabilidad, vamos a dejar todo colocado para que pasen accidentes, vamos a descuidar las cosas necesarias para poder empezar a hacer lo que nos de la gana.


Les dejo con un pedacito de APROXIMACIÓN A LA IDEA DE DESCONFIANZA.


Disfrútenlo.




"Se han hecho agujeros en el cuerpo y dibujos bonitos de todas formas
Y veo los cuerpos agujereados y tatuados de los europeos
y pienso que quienes se ponen historias sobre el cuerpo
copiadas de modelos dibujadas previamente de un catálogo
lo hacen por temor a vivir en la piel un ACCIDENTE
que no se premedita
aunque uno puede buscarlo si le da la gana
y se tatuan en partes del cuerpo propicias para los tatuajes
y en "establecimientos" a tope de medidas sanitarias
Y el dolor es un dolor catalogado
aprobado y tolerable
limpio
experimentado antes por otros clientes que han pagado con tarjeta VISA
y te convierten en un nuevo cliente
del dolor Walt Disney del tatuaje y piercing
Quien deja que un desconocido le marque la piel a cambio de dinero
no es que no haya experimentado antes historias importantes en su cuerpo
Simplemente no ha prestado a ningún accidente la atención que merecía
y no ha sabido guardar en silencio el secreto de los grandes percances
Un accidente del cuerpo es su secreto
y solo una cicatriz o la carne de gallina lo desvelan
Admiro a quien lleva las heridas calladas..."


Habrá que volver sobre esto.