martes, 16 de octubre de 2012

Sonia Gómez y Noemí Lavinia - El movimiento de la cámara en Leal.lav

Sin tiempo apenas para pensar antes de escribir, con esto todavía en el cuerpo, me paro un segundo a escribir lo que hemos hecho esta mañana en el marco del Leal.lav
Sonia Gómez, conocida y reconocida por "Experiencias con un desconocido" (más bien una serie de performances que una performance en sí) ha empezado a jugar con nosotros en la primera sesión de un curso que promete.

Como ha pasado históricamente en la divertida, compleja y a veces conflictiva relación entre arte y tecnología, cada vez que se produce un adelanto técnico, éste acaba irrumpiendo en piezas artísticas de todo tipo. La inclusión de la tecnología es connatural a la evolución del arte. Sin embargo, está claro que muchas veces la inclusión de tecnología ha llegado como un alud que inunda muchas propuestas, algunas que postulan una modernidad que, por no estar presente en el discurso, se busca que esté en los mecanismos de presentación. Pero, ¿es el medio el mensaje? No siempre.


Al margen de debates "intelectualoides", nos hemos puesto a trabajar con la cámara como quien trabaja con un amigo. Asumámoslo: llevamos todos un teléfono (y por tanto, un ordenador y una cámara) pegados al culo todo el día, o dentro del bolso, cerca del cuerpo. Llegará el día en el que nuestro cuerpo y la tecnología se fundan de manera armónica. Lo absurdo de la discusión sobre incluir o no tecnología al arte no tiene que ver con el tipo de obras que se realicen, ni con que éstas empobrezcan el arte. No tienen esa capacidad. El simple hecho de que la tecnología forme parte de la vida cotidiana ya ha modificado la estética antes de formar parte de obra alguna.

En este catastrófico vídeo, en el que me lo pasé muy bien, dos grabábamos nuestros cuerpos en movimiento mientras otro nos grababa grabándonos: El resultado, que aparte de pasarlo genial, las ideas se disparan al infinito, y que al ver los tres vídeos reproducidos a la vez uno no puede dejar de pensar en algunos nombres de los inicios del videoarte (me viene, antes que nadie Rybscynski).

Es un auténtico placer que pasen los días y convertirme por completo en alumno, después de una última sesión de Contar con el Otro llena de descubrimientos. Comprobar que uno no está muy desencaminado, y que esos conceptos que manejamos en el aula en nuestro laboratorio, que hemos llamado mímesis no analógica, rimas y ecos son aplicables y tienen tanto que ver. Integrar la visión de la cámara y su movimiento de manera orgánica y a veces casi antropométrica, como un animal vivo, dentro de escena.

Es el lugar hacia el que nuestro laboratorio hubiera evolucionado naturalmente. Pero no lo hará. Primero tenemos que descubrir otras formas en las que estamos inmersos, como arqueólogos de historias desconocidas, recabando información de los cuerpos de los demás y del comportamiento de ese cuerpo colectivo, del que somos células.

viernes, 5 de octubre de 2012

Realidad Aumentada: dramaturgia en escena


El chamán/cazador pinta con sangre del animal ya cazado al animal que cazará. Atrapada su imagen, será más ligero atrapar su cuerpo.

Más adelante, en torno al fuego, otro chamán canta y cuenta con su voz y cuerpo una historia heredada que es la historia del que escucha.

Y luego el que escucha también canta, y también baila, y entra en una procesión en la que el cantar, el contar y el baile sólo son posibles mediante la escucha. Pertenencias.

Más tarde aún, se construyen edificios para albergar esa escucha dentro de la ciudad. Nadie lo llama democracia: no se puede nombrar aquello que se es, si se nombra se sale de ello.

No sabemos cuándo se rompe. Se rompe, tal vez, al nombrarlo. Al encontrar la necesidad de nombrarlo. Se distingue cada vez más sujeto de objeto. Con la distinción, llega otra distinción, entre ser y mostrar, entre ser y representarse.

La libertad, la igualdad y la fraternidad encuentran el símbolo sangriento de la democracia en la guillotina. Y la democracia encuentra una purga. Y se vuelve a reformular, se busca debajo de las piedras una auténtica democracia, un equilibrio entre individuo y colectivo.

El teatro no tiene guillotinas y, sin embargo, tiene tanto que cortar. Se reformula. Se reinventa. Se desnuda. Se pervierte. Se subvierte. Se pierde. Se enriquece.

realidad amunetada

¿Por qué salir a escena? Entrar a un espacio vacío. ¿Qué ser en él y cómo. Ser algo en ese espacio, al margen de lo que se es fuera de él? Porque, ¿está ese espacio vacío al margen de donde hacemos y somos la vida? Dudamos y replanteamos nuestras formas de organización en la vida. ¿No está la escena afectada de esos mismos cuestionamientos? ¿Es la escena un espacio público?

Empieza la segunda parte de "Contar con el Otro". La tecnología no se conforma con la realidad. Desarrollándose, la modifica. "Realidad Aumentada" es el pre-texto con el que entraremos a investigar en la dramaturgia en escena, para reencontrarnos, si queremos, en un espacio colectivo en cuyas paredes dibujar la imagen del animal a cazar, el de la propia intimidad.

martes, 2 de octubre de 2012

Evaluación (y evolución) contínua

Hoy encontré este texto en una libreta al acabar la primera parte del laboratorio:

Llegamos al final de la primera parte. Como suele pasar en talleres, ensayos, montajes, producciones, y en definitiva, en cualquier trabajo grupal, sentimos que falta tiempo. La "cortada de rollo", en este caso encierra una alegría: hemos entrado de verdad en materia y se nos hace corto.

Pero ¿cómo podemos opinar que ha estado bien, si lo que hemos hecho es experimentar? Pues porque lo que ha estado bien no es el trabajo en sí, sino la forma de acometerlo, no el qué, sino el cómo.

lluvia de ideas inical...

En la manera de ponernos en movimiento en busca de un resultado (inexistente en sí) hemos encontrado muchos resultados, algunos colectivos y otros individuales e íntimos, más o menos conscientes. Es por eso que ahora nos falta tiempo. Le hemos empezado a coger el gustito a eso de no estar en una forma determinada: ni aprendida (adquirida con técnica) ni propia y, por tanto, viciada o connotada psicológicamente. A desembarazarnos de formas.

No lo hemos conseguido siempre. Burlarse de uno mismo, darse esquinazo y evitar los lugares donde el cuerpo y nuestro pensamiento van por comodidad es muy difícil. Salirnos de ahí, no sólo es complicado e incómodo, sino problemático. Nos hace encontrar cosas de nuestros cuerpos que no conocemos o que no nos gusta mirar demasiado.

algo así como "un cuerpo colectivo"

Hemos ido dando pasos a ciegas, tropezando y sorteando errores, muchas veces sólamente míos. Hemos tratando de ser lo más honestos posible con nosotros mismos, de aprender de la observación sobre los demás, incluso aprendiendo a observar, si cabe, intentar mirar "por primera vez" lo que creemos conocer, para volver a conocer la propia mirada.

Hemos buscado reducir gesto y movimiento a sus mínimos para recordar cuántas acciones hay en “no hacer nada”, y recordar que esa pequeñez está también en todo cuánto hacemos, por amplio que pueda ser. Necesitamos parar, igual que la música necesita del silencio.

El grupo necesitó un ritmo más pausado del que yo esperaba y lo ha pedido. Éste que escribe es sólo una parte del grupo. Por eso la velocidad de los pasos ha sido un intermedio. No hemos encontrado espacio para la palabra, el texto y la construcción entren en nuestro juego. No importa. Llegarán en la segunda parte, igual de interesante pero para la que nos hemos comprometido a subir el nivel. Velocidad de crucero para la gente que se ha embarcado en esta aventura, de quienes esperaba mucho, aunque no tanto ni tan intenso. Seguiremos investigando.