jueves, 10 de mayo de 2012

Harold ( ) Pinter

Cuando hablamos, no sabemos dónde vamos a llegar. Tenemos la idea, eso sí, de lo que queremos decir, pero se nos ovida eso, que nunca sabemos dónde vamos a llegar. Lo olvidamos cada vez, nos lanzamos a la piscina siempre, creyendo que lo que vamos a decir es esa idea, y nos encontramos con que el lenguaje es un laberinto que nos lleva a lugares inesperados desde dentro del propio discurso. Por eso cada vez es la primera.
Harold Pinter (1930 - 2008) era un tío muy listo y lo sabía bien. Pero lo que lo hace excepcional es que era capaz de reproducirlo por escrito.

Harold Pinter

No voy a ponerme a escribir aquí sobre Pinter. Mejor leer un artículo de alguien que sepa hablar sobre él. Sólo lo nombro a este referente porque me encanta hacerlo y porque sirve de adelanto a lo que intentaremos trabajar en el laboratorio. Pinter es uno de tantos autores con los que me gustaría jugar. Se ha salvado de la criba de una larga lista por esto que decimos del lenguaje. A través de sus textos encontraremos otro camino más para separarnos de lo que creermos ser y entrar en contacto con lo que el otro no sabe que es.

El título de esta entrada no es caprichoso. En el teatro muchas veces acotamos entre paréntesis. A la acotación la consideramos un texto secundario, pero, ¿qué pasa si le damos relevancia a esas palabras entre paréntesis, al margen de lo que los personajes dicen, y tratamos de ponerlas en relieve al llevaras a escena? Al principio esta entrada iba a llamarse "acotaciones", pero tratándose de Pinter, mejor dejarlo así. Es increíble lo que este hombre hace con los silencios. Cuando uno lee sus obras con detenimiento es como si no hubiera pasado nada, pero hay algo inquietante que modifica el estado de ánimo, como si toda su dramaturgia fuera silencio o como si la obra entera estuviese construída sobre él.

Para los muy interesados en el tema, al margen del laboratorio, dos entradas más sobre este autor con un contenido completamente delicioso. Recomiendo verlas con tranquilidad en cuanlquier momento. Valen la pena.

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