Llegamos a la recta final de una experiencia que ha traído la posibilidad de husmear por rincones a los que no se había accedido hacía mucho, tal vez nunca, que, aunque dilatada, se ha hecho corta. Corta, porque sólo ahora uno comprende que husmear en esas estancias poco transitadas es algo así como un autoanálisis. Investigación de cada uno sobre sí mismo que simplemente genera lo común (una de las cosas comunes): eso que nos identifica y nos hace pertenecer: el compartir una misma duda o mejor, una misma forma de dudar.
En "Contar con el Otro" hemos empezado trabajando el cuerpo y desde ahí hemos ido dejando que el lenguaje irrumpa en el movimiento. No la palabra, el lenguaje. El que por sí solo permanece agazapado en la musculatura y en las ideas. Tratar de aquietar ese lenguaje, buscar un minimo espacio anterior a él, mantenerse ahí, aunque sea durante segundos, antes de que se incorpore. Qué difícil.
Visto lo visto tras sesiones de trabajo duro, sólo ahora entendemos que hemos empezado trabajando como grupo para deshacernos de la idea preconcebida de grupo. Hemos ido encontrando cada individualidad sin dejar de tener en común con los demás que ellos también la estaban buscando. Nos hemos disgregado. Hemos explorado en nuestros problemas y capacidades a través de ejercicios cada vez más individuales. Y luego, desde ahí, hemos vuelto a converger. Nos hemos encontrado de nuevo. Hemos formado otro grupo. Sí, es el mismo que teníamos al principio, pero para este reencuentro, cada uno de nosotros ha soltado una mochila cargada de piedras que aquietaba su movilidad o la encorsetaba, al igual que sus ideas. Y el espacio libre de esa carga ha sido rellenado por nuevos contenidos. Imágenes, textos, objetos, sensaciones y momentos compartidos de manera individual.
Puede que esta entrada aporte poco al blog. Simplemente es un pequeño balance y una despedida prematura. Es paradógico, pero a punto de acabarse parece que es cuando hay que empezar el verdadero trabajo. Todos los hallazgos confirman que lo que abre este experimento es un camino a seguir recorriendo. La posibilidad de afinar, de temperar un conjunto de individuos que, sin perder su singularidad, generan una comunidad efímera desde donde poder crear otro algo perteneciente a todos.
Nunca creí que al empezar este viaje fuera a escribir este último párrafo con tanta convicción y con menos orgullo que sorpresa. Digamos que nada de lo encontrado me pertenece. Más bien es el que participa quien pertenece a lo creado. Eso es grande, e implica un gran compromiso seguir desarrollándolo. Nos queda una sesión antes de compartir nuestra experiencia. En ella veremos algunas partes del trabajo, desde las más elementales a alguna aproximación a pequeños resultados encontrados a lo largo del tiempo. Yo quisiera que no se acabara nunca. Pero de alguna manera ese deseo es una condena: una vez que se encuentra algún atisbo de verdad, ya no se puede hacer nada sin que se esté continuando lo que se ha encontrado. Seguiremos buscando...

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