No entro a valorar si Teatrejo es mejor o peor. No interesa. Mi opinión es subjetiva. Tampoco me interesa mucho la objetividad. Se que es el grupo de teatro amateur más impresionante que conozco, por lo que significa que un colectivo colabore de esa forma, por cómo y cuánto trabajan. Eso se nota. Por eso una primera sesión tan celebrada y reconfortante. Al margen de lo artístico, son una enorme y compleja red de personas conectadas. Y eso es una forma de activismo creativo. Pequeñito y resistente en su inestabilidad. Pero no puedo dejar de pensar sobre una cosa, y si no la escribo se me va:
Contar con el Otro será algo así como una práctica purgante. Muchos de los temas que toca son meras excusas para llegar a otra parte:
La primera, el llamado teatro postdramático, (tenía que salir la maldita etiqueta, antes o después) una vía para cuestionar y trascender la fábula, la estructura narrativa convencional y las ideas de conflicto y personaje, y también para enfrentarnos a lo escénico entendido como un espacio abierto a lo multidisciplinar.
La segunda, el lenguaje contemporáneo, performativo, un poco para lo mismo, recorriendo otro camino para (re)unir el teatro y el aquí y ahora, el presente, y por tanto la realidad sociopolítica local y global: un modo de preguntarnos por una nueva estética del compromiso y un nuevo compromiso con la estética.
Y esa otra parte a la que vamos con estas dos excusas es la apuesta al cambio de la representación por presentación, causa y/o consecuencia de esas excusas.
- PERO GENTE, AQUÍ HAY UN PROBLEMA -
Teatrejo tiene un montón de espectáculos montados. Ahora mismo, perfeccionan las producciones de su cantera para los Premios Buero de Teatro Joven, tienen en cartel, entre otras, "Aquí no paga nadie", de Darío Fo o "Aspirina para dos", de Woddy Allen, y están trabajando en "El enfermo imaginario" de Molière y "Muerte en el barrio" de Alfonso Sastre para estrenos más o menos inminentes.
Siendo así, ¿quién necesita un laboratorio experimental para romper con la interpretación naturalista? ¿Quién necesita superar la técnica actoral basada en Stanislavsky? A un grupo como este y con tanto trabajo... ¿No le vendría mejor justo lo contrario, un curso para adquirir técnica y nuevos recursos para su interpretación? ¿No será que el más interesado en el laboratorio es quien va a impartirlo? Jaque al ego.
Si este laboratorio pretendía romper estructuras, tal vez sea mejor asumirlo del todo y dejar que sean las propias las primeras en volar por los aires. No se trata de llamar a la humildad, tan mezquina. Mejor llamemos a la honestidad y la modestia.
Tras la sesión de prueba, iniciada no sin riesgo, con una pequeña performance encontrada, el trabajo que queda por delante se aclara: se trata de ir a buscar a los teatrejeros al lugar donde están, respetar y conocer ese lugar y desde ahí acompañarlos hacia ese otro lenguaje, atravesando una técnica que podría estar más afianzada o conocerse mejor y que, en los casos en los que parece más sólida parece depender más de las tablas y del esfuerzo que de una conciencia férrea de método, lo que, por otro lado, no deja de ser interesante.
Teatrejo tiene por delante un reto tan comprometedor como el mío, y en eso nos acompañaremos mutuamente. Y yo también descubriré los sitios a los que ellos me lleven. Porque debemos dejar de ver dos partes donde solo hay una. Habrá que dejar de ver "grupo y orientador" donde sólo existe colectivo. Por eso no sería honesto abandonar la ruta que el laboratorio propone e impartir una técnica útil, pero perecedera con el tiempo. Porque el sitio al que vamos necesita reactualizarse constantemente. Bebe del día a día. Y si se quiere, es eterno, porque es efímero.
Ahora bien, en nombre de la pedagogía (y de las implicaciones políticas que todo esto conlleva) me pregunto por qué hemos confiado tanto tiempo en un modelo en el que el profesor se vincula al alumnado, en lugar de otro modelo donde simplemente un grupo de personas colabora, al margen de las jerarquías. Por qué hemos confiado y, sobre todo, cómo lo seguimos haciéndolo.
Lo que queramos ser, lo seremos entre todos. La individualidad ya es inevitable. Centrémonos en ser manada. Y desde el colectivo, saber qué otro podemos ser con y a través del otro.
Interesantes reflexiones... leo y pienso, leo y siento. Gracias.
ResponderEliminarMaría J.
Mil gracias a tí, María, por seguir y comentar. "Publicar" por aquí se hace raro, no tengo sensación de que sea precísamente público. Es genial saber que a alguien le interesa.
ResponderEliminarDesde aquí te felicito, porque bastó muy poco para conectar con tu idea del taller, y pienso que estas palabras reflejan perfectamente el complemento a la primera sesión, porque yo salí con impresiones muy parecidas a éstas y sobre todo muy reconfortado por saber que estamos en una manada no interesada por egos, cosa que siempre me hace sentir profundamente tranquilo y feliz de hacer teatro siempre jugando como un niño. Gracias a tí por ser un ejemplo muy bueno todo esto que he dicho. Grandes palabras para prender la mecha. Marcos.
ResponderEliminarEs un gustazo entrar por aquí y notar que algo de todo esto llega. No veo la hora de empezar con la práctica. Mientras tanto, seguiremos compartiendo ideas, de algún modo. Mil gracias por los comentarios.
ResponderEliminar3:10 de la mañana, quiero contar con el otro, pero a estas horas, solo cuento conmigo, con mis codos doloridos y con mi ordenador, cansado ya de mis tecleteos y más deseoso que yo, si cabe, de acabar este dichoso Trabajo Fin de Máster. Pero, cosas de la vida, la redacción se me vuelve dulce y placentera al citar cosas como la siguiente, escrita por un tal Herans:
ResponderEliminar“posiblemente no haya otra actividad que tenga resonancia emocional, que deje un poso en la memoria, como aquella que se produce en un grupo que hace ‘teatro’. Sin duda la explicación es simple: en el hecho de actuar se movilizan las más profundas emociones y fantasías del ser humano; la proyección de la personalidad en el personaje desata la capacidad de vivir situaciones por vivir. Más allá de la retórica debemos pensar que, sobre todo en la adolescencia, esta necesidad de proyección de futuro, es fundamental para el desarrollo de hombres y mujeres, la intensidad emocional de estas edades y su correspondencia con la actuación, permiten una dinámica objetivación de los conflictos y de maduración de las situaciones, que asumida por el grupo desencadena una profunda transformación de los hábitos comunicativos de los jóvenes”.
Mañana nos vemos, libre de trabajo por fin, y dispuesto a liberarme, junto a ustedes, también de mí.
Buenas noches!
Álvaro