Ayer realizamos una sesión de introducción al laboratorio. Y la broma del día fue muy significativa:
Llegar a las 4 a la Casa de la Cultura y encontrar religiosamente en la puerta a Manolo, eterno compañero y director incansable de Teatrejo, en sus múltiples versiones, no es nada excepcional. Sin embargo, esta vez fue diferente. No dejaba de repetir "Estoy haciendo una performance" a cada cual que llegaba. No en vano, para alguien que lleva tantos años dedicado en cuerpo y alma al trabajo sobre y alrededor de la escena, es una novedad muy grande estar relajado esta vez, esperando sentado a los demás como alumno.
Las bromas que nos hacen más gracia son las que tocan la esencia de las cosas o la realidad de una manera nueva. Y la de Manolo, aunque tenía mucha intención, resultó tener también mucha verdad, tal vez más de la que creyera en un principio.
Manolo se situó desde antes de empezar en el lugar del OTRO: el de los otros con los que trabaja tan afanadamente, el de EL OTRO Manolo que quizás pueda encontrar para coexistir en este laboratorio y en la vida. Abrir el camino hacia "la otredad", ese palabro tan feo al que los tiempos parecen querer condenarnos maravillosamente.
El "Estoy haciendo una performance" de Manolo ¿fue algo dicho antes de empezar la sesión? Fue dicho antes de entrar, pero, ¿hubo un "antes de"? ¿En qué medida existe realmente ese antes?
Son estas cosas pequeñas las que reconfortan en este trabajo que ya nace. ¿Cuándo estamos en escena? ¿Sólo cuándo lo decimos? ¿Existe una verdad para nuestros actos (teatrales) y otra para nuestros actos(cotidanos)? ¿O esa verdad ha de ser la misma? ¿Puede serlo?
Acción y verdad. Este laboratorio promete, y aún prometiendo, nadie, ni yo mismo, esperaba un encuentro tan rico para este nutritivo primer encuentro. Tanta ilusión y tanta entrega por parte de los alumnos es mágicamente transformada y devuelta en aprendizaje y cuestionamientos. Y es una maravilla ser testigo de eso, de cómo los demás aprenden de sí mismos, de su alteración.
Seguirán pasando cosas. Esto no ha hecho más que empezar. Infinitas gracias, Compañía Teatrejo.
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